sábado, 24 de septiembre de 2011

 
Santa Cruz, pilar de la independencia nacional

EDITORIAL

Santa Cruz, pilar de la independencia nacional

Hoy, 24 de septiembre, se conmemora un aniversario más de la incorporación de Santa Cruz al proceso que concluyó 15 años después con la formación de la República de Bolivia. Hace 201 años, el pueblo cruceño se reunió en un Cabildo Abierto en el que decidió plegarse al levantamiento que el 25 de mayo de 1809 tuvo en Chuquisaca su primer hito.
Como relatan las crónicas escritas por aquellos tiempos, ese día, codo a codo con los cruceños, se reunieron paceños, chuquisaqueños, cochabambinos, además de orureños y potosinos e incluso representantes de la Junta de Buenos Aires para discutir juntos la mejor manera de sumarse al movimiento insurreccional. En ese acto, quedaron definitivamente sellados los estrechos vínculos entre esa región y las demás ciudades de lo que luego fue Bolivia.
La diversidad de origen de quienes participaron en el acto independentista del 24 de Septiembre de 1810 era el más fiel reflejo de la composición social de Santa Cruz que ya entonces era tan heterogénea como lo es ahora. Según un censo de la época, de los 10.500 habitantes registrados, 4.303 eran “blancos” —como se denominaba a los españoles y a sus descendientes— 1.376 mestizos, 2.638 cholos, 2.111 indios y 150 negros.
Como en otros focos de la rebelión independentista, todos esos sectores se unieron por encima de sus diferencias sociales en una causa común, en la que los ideales de la igualdad ocupaban un lugar incluso más importante que en otras latitudes. Tanto es así, que el primer acto de la Junta Gubernamental fue liberar a los esclavos y otorgarles todos los derechos de ciudadanía. Después de aprobar esa medida, se procedió a redactar el Acta de Pronunciamiento del Cabildo Abierto.
Más de dos siglos después, el espíritu acogedor que siempre caracterizó a Santa Cruz se manifiesta en la enorme diversidad de origen de los cruceños de hoy. La inmensa mayoría de quienes se sienten cruceños, por nacimiento o por adopción, proviene de todos los rincones de nuestro país, lo que ha hecho de ese departamento un inmenso crisol en el que se funden las más variadas identidades.
Es precisamente esa característica la que ha hecho de Santa Cruz el centro más dinámico de la economía nacional; el punto donde más exitosamente se encuentra, complementa y florece el espíritu emprendedor de gentes de distinto origen que se unen en la búsqueda de la prosperidad basada en la actividad productiva y el esfuerzo propio.
Por eso, y muy a pesar de los desencuentros que en más de una oportunidad a lo largo de nuestra agitada historia han puesto en entredicho las relaciones entre Santa Cruz y el centralismo político exacerbado por las burocracias gubernamentales de todos los tiempos, lo cierto es que Santa Cruz ratifica, con cada año que pasa, la decisión que sus habitantes tomaron un día como hoy hace 201 años: ligar indisolublemente su suerte, su anhelo de independencia y libertad, a la suerte y al destino de lo que por entonces era sólo una intuición y ahora es Bolivia.

Hace 201 años, Santa Cruz decidió ligar indisoluble y definitivamente su suerte al territorio que luego sería Bolivia, decisión que se ratifica con cada año que pasa