martes, 26 de junio de 2012
 
La noticia de perfil

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El frío también enloquece

Paulovich

Soy un viejo imprudente o me fío demasiado de las divinidades que me protegen: mi Tata Dios, la Virgen de Urkupiña y hasta la Pachamama a quien recurro a veces para congraciarme con el canciller Choquehuanca.
Es por ello que asistí impávido a Tiwanaku la madrugada del solsticio de invierno abrazado a mi comadre cochabambina quien me transmitió algunas de sus calorías, lo que posiblemente evitó que me convirtiera en una “t´ayacha”, fruto congelado que se come con miel.
No contento con vencer en esa osada aventura, asistí el sábado por la noche al Naiclú “Malena” de la ciudad de El Alto donde se realizó la tradicional fogata de San Juan, prohibida por el Alcalde de La Paz y permitida por el Alcalde de El Alto, como si ambas ciudades no se hallaran bajo el mismo cielo.
Bailando alrededor de la fogata prendido a las cinturas de las damas alteñas de la altísima sociedad y de muchas cholas porque nunca fui racista en materias bailables y sentimentales, empecé a darme cuenta de que importantes problemas políticos nacionales e internacionales nublaban la clásica alegría que siempre demostraron mis amigos yatiris Wayruru, Calimán y Titirico.
Comuniqué mi percepción a mi comadre Macacha quien es una “marisabidilla”, como dicen mis parientes españoles.
La perspicaz cochabambina se sorprendió de mi despiste y me dijo: “Nuestros amigos yatiris y algunos intelectuales alteños están muy preocupados del motín de los policías y del golpe constitucional perpetrado en Paraguay contra el presidente Lugo, sucesos acaecidos justamente el sábado pasado”.
Dije a la cochabambina que me parecía exagerada la preocupación de nuestros amigos yatiris y otros por tales hechos, ya que las exigencias policiales planteadas por sus mujeres (esposas y compañeras) podrían ser arregladas fácilmente con plata, y que el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, tenía mucho dinero en el Tesoro, como lo sabe nuestro amado Evo y nosotros.
Mi pariente espiritual que sabe mucho más que yo de finanzas públicas y finanzas privadas me dio la razón, aunque nuestros amigos yatiris estaban muy preocupados con la sustitución presidencial en Paraguay.
Le dije que yo pensaría en tal hecho sucedido en Paraguay, pero como ella ya sabe que mi pensamiento es lerdo y casi siempre equivocado me dijo: “No lo piense, compadre y vamos a bailar esta cumbia alteña porque Bolivia no es el Paraguay y nuestro amado Evo no es como el señor Lugo que había sido Obispo y fue reducido a laico por tener muchas wawitas; son personajes completamente diferentes…” Y nos fuimos a bailar para no enloquecernos sin motivo, como nuestros amigos yatiris.

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